Danger: El idioma en el instrumento y los otorgantes extranjeros

5 enero, 2018

Cuando ante un notario comparece una persona que no comprenda el idioma español, el notario debe asegurarse de que los otorgantes puedan comprender el instrumento.

Sus brazos, tensos y venosos se  aferraban a su rostro cavernoso. Estaba convertido en piedra. Mitad preocupación mitad rabia. Como podían haberlo denunciado, eran prácticamente amigos. Acusar que el instrumento no fue traducido, luego de su lectura. Había compartido con la pareja de extranjeros, algunos fines de semana en su casa en la playa,  con sus hijos, hasta los más burdos chistes lo habían comentado en español. Hablan el idioma perfectamente, ahora lo denunciaban  por no haber traducido la escritura de compra venta e hipoteca.  Estaba perplejo, le parecía inaudito, aterrador. El sabía, que la intención de los extranjeros era  procurar la nulidad del instrumento. Pero la vía disciplinaria, no se ocupa de ello, se escampaba de su competencia, para ese fin tendrían que acudir a la vía civil o penal (lo que posteriormente hicieron.)  Finalmente llegaron, los comparecientes extranjeros,  al punto de no contar con la  posibilidad de cancelar las cuotas mensuales,  ya sumaba cuatro meses sin honrar la deuda. Y fueron asesorados erróneamente, con la finalidad de promover la nulidad del instrumento de hipoteca, con el propósito de lograr suspender el inminente remate. El profesional tenía a su haber, el hecho de que los comparecientes, habían cancelado seis meses, en cuotas  imputables al capital e intereses de la hipoteca. ¿Cómo podrían, ahora, desconocer la deuda por falta de traducción, si habían cancelado varias cuotas anteriormente?

Estamos, hay que reconocerlo, acostumbrados  a profesionales que suelen indignamente aprovecharse del desconocimiento del idioma, del sistema y especialmente de la idiosincrasia nacional. De extranjeros que acuden ante el despacho profesional  por asesoría y que se  le atiendan sus gestiones, sin embargo es frecuente encontrarse con abogados, que procuran con pocas gestiones, un considerable acaudalamiento que le depare  una nada despreciable fortuna, espantando con acciones desleales e indebidas, a quien podría ser un buen cliente,  si se le hubiese  cobrado lo justo y se realizaran con diligencia los trámites,  (en fin). Sin embargo, hay que reconocer que en ocasiones son los mismos extranjeros que desean engañar a otros extranjeros o bien a los contratantes  nacionales y a los profesionales,  aunque  este escenario, sea la  excepción.

La potestad traductora del notario,  está contemplada en el Código Notarial,  en su artículo 72, refiriéndose a la traducción de sus instrumentos, cuando los comparecientes no entienden el idioma español y 109. Al respecto dice el 109.

Artículo 109.- Traducciones

El Notario Público, por sí y bajo su responsabilidad, podrá autorizar sus propias traducciones de documentos, instrumentos, cartas u otras piezas no redactadas en idioma distinto del español.

A la traducción, deberá adjuntársele el original o una copia autenticada por el notario, quien consignará en el documento original la razón de identidad correspondiente; además, deberá dejarse una reproducción en el archivo de referencias.

Las traducciones surtirán los efectos del documento traducido, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 107.

Como ven el artículo no fue adecuadamente consignado (no redactados en idioma distinto al español.) Ahora tenemos que en lineamientos los artículos que se refieren al tema son; los artículo 77, 78 y 79.

Artículo 77.

Tipos de traducción notarial. Existen dos tipos de traducción notarial:

  1. Protocolar: El notario, bajo su responsabilidad, podrá brindar el servicio de traducción notarial de otro idioma al español dentro del protocolo en forma excepcional, cuando comprenda el idioma y las partes así lo consientan, de lo cual el notario debe dar fe. Caso contrario, deberá utilizar el traductor oficial.
  2. Extraprotocolar: El notario podrá extraprotocolarmente, traducir del idioma extranjero al español los documentos, instrumentos, cartas u otras piezas bajo su responsabilidad.

Artículo 78.-

Transcripción de textos en otro idioma. Por disposición general del art. 71 del CN, los documentos notariales deben redactarse en español, sin embargo, se pueden incluir partes donde – bajo responsabilidad del notario siempre y cuando este conozca el idioma y haga lo que haga constar – se realice una transcripción total o parcial de textos originales en un idioma distinto al español. Lo anterior por cuanto en la inserción no significa una redacción producto del intelecto del notario, sino que la mera transcripción literal que debe mantener la fidelidad de su contenido del original del documento.

Artículo 79.—

Documentos susceptibles de transcripción. Por su naturaleza, los actos notariales en los que será posible la transcripción de textos en otro idioma distinto del español, serán necesariamente la protocolización y la certificación, pues en estos es donde los alcances y competencia de la función notarial permiten al notario realizar tales transcripciones, sea total o parcialmente. En tales documentos el notario deberá dar fe de la fidelidad al original, el idioma del que se trate y su conocimiento, salvo se trate de un texto acompañado con una traducción oficial, la cual deberá insertar en la matriz.

Artículo 80.—

Traducción notarial dirigida al exterior. Cuando la traducción notarial requiera la autenticación de la firma del notario por parte de la DNN, el notario deberá indicar mediante razón que conoce el idioma, señalando el lugar de destino y una breve referencia del contenido documental.

Pese a lo indicado, es que conviene, creemos aportar algunas experiencias en relación al tema.

En primer término, como sabemos, los documentos notariales deben de estar redactados en idioma español. Esto aunque parece obvio, créanlo, debe ser advertido a algunos colegas. Ahora,  la función primaria del notario, es verter las voluntades de los comparecientes en un documento, es por lo cual, indispensable, que este conozca con precisión los pormenores  de sus voluntades expresada en el texto. En segundo término, es igualmente indispensable que el notario, pueda además de explicar el instrumento con detalle, también asesorar en cuanto a los alcances y características del mismo. Para ello, resulta evidente, debe contar con una comunicación plena, fluida e inequívoca. No basta con tener el dominio del idioma extranjero, sino lograr explicar a cabalidad  las instituciones, los conceptos, las normas. Por ejemplo una expresión “ante mi”, no tiene ningún sentido jurídico para un estadounidense.  De allí que sea lo ideal un traductor oficial, dentro de la nomina que al efecto tiene la cancillería, pero esto no debe ser tenido como un requisito indiscutible, como se sabe bien pude traducir el mismo notario.

Ahora, debemos anotar  que la traducción, ante notario público,  del testador que no domina el idioma español, debe estar acompañada, (en el caso de un testamento,) de dos traductores, no siendo ninguno de ellos  testigos del instrumento.

Artículo 584.-  Para testar en lengua extranjera ante cartulario, se requiere la presencia de dos intérpretes elegidos por el testador, que traduzcan al castellano las disposiciones que éste dicte; para hacerlo entre testigos solamente, basta que éstos entiendan la lengua en que el testamento se escriba.

Como fue advertido en el caso de  nuestro amigo, se puede inferir, que el tema es probatorio, y se vierte en dos aspectos.

1.¿Dominaban o no el idioma español los comparecientes extranjeros?

2.¿En caso de no entender los comparecientes el idioma español, el  traductor elegido, sería el idóneo?

Puntualizando, es conviene tener claro lo siguiente; El primero llamado  a traducir el instrumento, es un traductor oficial, en segundo término traductor convenido por las partes y el notario,  finalmente puede ser el notario mismo, en caso de dominar el idioma.

Nuestra jurisprudencia notarial destaca lo siguiente.

“Cuando ante un notario comparece una persona que no comprenda el idioma español, es obligación del notario asegurarle la traducción debida a efecto de que al estar informado,  pueda externar su voluntad negocial, sin que exista vicio alguna en esta. Este Tribunal asi lo ha sostenido (véase voto 100-2000 de 10 horas  10 minutos de 8 del 2000.) El  recurrente  alega, que el artículo 72 del Código Notarial no contiene la necesidad de consignar en el documento la asistencia de traductor, lo cual no comparte  este Tribunal, pues, dicho artículo establece que; “debe intervenir un traductor”  y la primera acepción del Diccionario de la Real Academia Española de intervenir es;  “tomar parte en un asunto”, por lo que, anudando a lo preceptuado en el inciso

  1. c) del artículo 92 del código notarial, de la obligación del notario de consignar LA CONSTANCIA QUE FIRMAN LOS INTERPRETES… “ ha de concluirse que el Notario esta en la obligación de  en el instrumento publico la intervención del traductor ya sea oficial o particular, o del propio notario y la firma de este. La gravedad de esta omisión de la magnitud que, conforme el incluso a) del artículo 126 del código notarial, “en atención al cumplimiento de requisitos o condiciones relativas a personas  los actos o contratos, SERÁN ABSOLUTAMENTE  NULOS  Y NO VALDRÁN COMO INSTRUMENTOS PÚBLICOS a) Los …  que no hayan sido firmados por…  LOS INTÉRPRETES cuando su asistencia sea obligatoria”. ( Tribunal  de notario voto 02 de 9 15 horas  del 11 de enero del dos mil siete.

 

Ahora como mencionamos, puede ser un tema que radique en aspectos probatorios (tradujo o no tradujo aunque este en el instrumento consignado, tal circunstancia) es claro que tal acción, la de traducir, debe quedar consignada en el instrumento en el cierre más precisamente; Leo lo escrito y traduzco al compareciente…. .

Adicionalmente; una opción que ratifica la plataforma probatoria,  podría ser la de filmar la audiencia, ya que afianza la fe en el instrumento. Este es un remedio que sugiero, en casos de escrituras discutidas, notificaciones, remates, actas notariales etc. Es decir la tecnología consigue apuntalar, (y de hecho resulta un medio  ideal,) la fe pública.  Otra opción muy conveniente, es entregar al compareciente extranjero, una traducción impresa  del instrumento, que este al recibirlo, firme copia (dando cuenta del recibo,) y el notario conservarla en el protocolo de referencia.  Es decir, aclaro,  podría ser muy conveniente entregar, y conservar constancia de ello, un documento traducido, sin que ello supla la obligación de dar lectura y traducir el instrumento.

Finalmente, en un  proceso disciplinario de esta naturaleza,  se estará según a lo que resulte de las pruebas que en proceso se puedan recabar. Valga la pena agregar que  la prueba confesional que debe absolver el notario, puede este abstenerse, esto en razón del dictamen constitucional,  dado que sus manifestaciones pueden acarearle responsabilidad penal, es decir abstenerse de declarar en consecuencia con el principio constitucional que nadie está obligado a declarar en su contra. Sin embargo, pese a lo indicado, una vez confiese el notario, dicha prueba pude, ser utilizada en su contra. (Entre otros ver el voto. Sala Constitucional  voto 5970 16;06 horas del once de 1994.)

Muchos otros aspectos comentaremos, de este y otros temas, que como se dijo esperemos sea de interés. De momentos roguemos que nuestro amigo el notario resulte exento de responsabilidad  de esta injusta denuncia.

 

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